Clasificación de anemias

Las más utilizada, es la que considera su morfología, la cual relaciona distintos parámetros corpusculares y valores sanguíneos que ofrecen de forma automática los estudios hematológicos.

Así, atendiendo a estos parámetros, existen tres grupos de anemias: microcítica, normocítica y macrocítica e hipocrómica (tabla 1).

  • Microcítica: Producción de hematíes más pequeños al tamaño normal. En la infancia, son por excelencia la anemia por déficit de hierro y las talasemias.
  • Normocítica: Hematíes de tamaño normal pero se asocia a enfermedades crónicas o procesos inflamatorios (hepatopatías, insuficiencia renal, enfermedades autoinmunes, neoplasias, endocrinopatías o infecciones crónicas). Puede ser el estado inicial de anemias micro o macrocíticas.
  • Macrocítica: Aquellas en las que los hematíes tienen tamaño mayor al normal. Las más frecuentes en la infancia son por déficit de vitamina B12 y/o ácido fólico o por exposición a ciertos fármacos (p. ej.: anticonvulsivantes e inmunosupresores). 
  • Hipocrómica: Se caracteriza por la disminución de la concentración de hemoglobina en los hematíes. Puede ser causada por déficit de vitamina B6, úlceras estomacales o hemorragias importantes.

Además de las anemias, según su patología (tabla 2), no existe ninguna del todo satisfactoria, y aparte de la clasificación morfológica, destaca por su utilidad, la distinción de dos tipos de anemia, según exista o no la capacidad medular para la respuesta ante un déficit de hemoglobina:

  • Anemia regenerativa (número de reticulocitos aumentado): Existe respuesta por parte de la médula ósea; el  origen  de  la  anemia  es  por  fallo  periférico,  la  médula ósea intenta compensar produciendo gran cantidad de reticulocitos, ocurre en sangrado, hiperesplenismo y estados hemolíticos.
  • Anemia  arregenerativa (número  de  reticulocitos  disminuido o ausentes): No existe respuesta por parte de la médula ósea; el origen de la anemia es por fallo central; la médula ósea no puede producir un número suficiente de reticulocitos, y por tanto de hematíes, por falta de factores para la producción eritrocitaria. Ocurre en alteraciones primarias de médula ósea y eritropoyesis ineficaz secundaria a déficit de nutrientes.


Basada en la clasificación etiopatogénica (tabla 2), se agrupan según la alteración funcional que producen en la hematopoyesis:

  • ­Anemias arregenerativas: Si se encuentra alterada la producción de hematíes (anemias aplásicas).
  • ­ Anemias hipoproliferativas: Si existe alguna anomalía en la maduración de los precursores eritropoyéticos (anemias ferropénicas y anemias magaloblásticas).
  • ­ Anemias regenerativas: Si hay un incremento en la destrucción o pérdida de los eritrocitos (anemia hemolítica y anemia posthemorrágica aguda).
Material de consulta:

Clasificación de anemias



Referencias:
  • José, A. L. (2002, 1 marzo). Síndrome anémico. Offarm. https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-sindrome-anemico-13027997
  • Batlle, A., Núñez, J., Gaisán, C. M., & Insunza, A. (2012). Protocolo diagnóstico de las anemias normocíticas. Medicine, 11(20), 1238-1241. https://doi.org/10.1016/s0304-5412(12)70475-4
  • Anemias. (s. f.). https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-familia-semergen-40-pdf-S1138359303742543

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